
“Lo que encontramos, en el fondo, es solamente un hecho de percepción visual de la gente, que ha logrado ver una especie de lágrima dentro de la imagen de la Virgen.” De esta manera empezó la intervención de Juan Jumbo, párroco de Atuntaqui, al tratar de interpretar este acontecimiento misterioso de la Virgen Dolorosa en esta localidad del norte del país.
Según este sacerdote, la Iglesia Católica siempre busca actuar con prudencia frente a estos casos, para evitar el sensacionalismo de los medios de comunicación. Existe el deseo de que el supuesto milagro sea un motivo de conversión y de refuerzo de la fe del pueblo cristiano. “Lo que Jesucristo y la Virgen María nos van llevando es un anuncio del Reino. Un anuncio de un mundo de justicia, de paz y de amor”, manifestó el párroco.
Para que la Iglesia emita un pronunciamiento oficial frente al hecho es necesario que un pase un tiempo y que se haga una investigación alrededor del fenómeno. “La gente puede visualizar, puede tener sensaciones olfativas, visuales, táctiles… esto entra en el campo de los sentidos, los cuales, inclusive desde la descripción cartesiana, nos engañan. Y lógicamente hay que entrar en la razón para tener una mejor certeza de la misma imaginación… Santa Teresa de Jesús definía a la imaginación como la loca de la casa…”, acotó Jumbo.
El hecho de que Atuntaqui haya sido la ciudad donde ocurrió este acontecimiento aparentemente sobrenatural, genera ciertas interrogantes. Algunos pobladores locales coinciden en que esto puede ser un mensaje de Dios para que la gente de la ciudad recapacite en sus malas obras y se convierta. Sin embargo, para el padre Juan Jumbo, “en Dios no hay espacio ni tiempo.”
Según este sacerdote, la Iglesia Católica siempre busca actuar con prudencia frente a estos casos, para evitar el sensacionalismo de los medios de comunicación. Existe el deseo de que el supuesto milagro sea un motivo de conversión y de refuerzo de la fe del pueblo cristiano. “Lo que Jesucristo y la Virgen María nos van llevando es un anuncio del Reino. Un anuncio de un mundo de justicia, de paz y de amor”, manifestó el párroco.
Para que la Iglesia emita un pronunciamiento oficial frente al hecho es necesario que un pase un tiempo y que se haga una investigación alrededor del fenómeno. “La gente puede visualizar, puede tener sensaciones olfativas, visuales, táctiles… esto entra en el campo de los sentidos, los cuales, inclusive desde la descripción cartesiana, nos engañan. Y lógicamente hay que entrar en la razón para tener una mejor certeza de la misma imaginación… Santa Teresa de Jesús definía a la imaginación como la loca de la casa…”, acotó Jumbo.
El hecho de que Atuntaqui haya sido la ciudad donde ocurrió este acontecimiento aparentemente sobrenatural, genera ciertas interrogantes. Algunos pobladores locales coinciden en que esto puede ser un mensaje de Dios para que la gente de la ciudad recapacite en sus malas obras y se convierta. Sin embargo, para el padre Juan Jumbo, “en Dios no hay espacio ni tiempo.”
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