26/5/09

La comprobación del milagro es compleja

El proceso que lleva a cabo la Iglesia Católica para comprobar un supuesto milagro fue establecido en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister del Vaticano. Para esto se definieron dos etapas: diocesana y romana. En la primera instancia, el Obispo competente para la localidad abre un proceso indagatorio. En éste se recogen testimonios, pruebas físicas, documentación y todo material que sirva de evidencia del hecho, lo cual será receptado y analizado por un tribunal conformado exclusivamente para el efecto.
En la etapa romana, todo lo recogido en la primera fase pasa a manos de la Congregación para las Causas de los Santos, comisión especializada que dará el veredicto final sobre el fenómeno. Esta comitiva realiza pruebas científicas y teológicas, por lo tanto, estará conformada por especialistas de los diferentes ámbitos. Los primeros deberán explicar las situaciones físicas o químicas que justifiquen el fenómeno. Los teólogos tratarán de establecer relaciones causales entre lo evidente y cuestiones netamente espirituales, interpretando la palabra de Dios.
Después de la manifestación de ambas partes y el posterior análisis del conjunto de testimonios, evidencias y estudios especializados, se emitirá el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, como el pronunciamiento oficial de la Iglesia Católica al respecto de estos acontecimientos aparentemente sobrenaturales.

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