26/5/09

Imagen de la Virgen Dolorosa llora en Atuntaqui


La novedad llegó el martes 19 de mayo a la localidad de la provincia de Imbabura. A las 7 de la mañana, una familia de Atuntaqui aseveró que una estampa de la Virgen Dolorosa derramaba lágrimas.
Este acontecimiento se divulgó rápidamente. La ciudadanía se conglomeró alrededor de la casa de la familia Dávila Salgado para comprobar el supuesto milagro. Del ojo izquierdo de la estampa, de la virgen de la Dolorosa, se desprendían tres lágrimas.
El párroco del cantón, Juan Jumbo, comprobó el hecho: “me pidieron que acudiera al domicilio de esa familia. Efectivamente, constatamos la huella de una lágrima gruesa que salía del ojo izquierdo, contrario al milagro del cuadro del colegio San Gabriel en Quito”.
Con el permiso de las autoridades religiosas de la Arquidiócesis de Imbabura, el Padre Jumbo decidió llevar la estampa a la Iglesia Matriz, en dónde permanece exhibida tras una mampara de vidrio. Desde entonces, alrededor de 3000 personas, entre curiosos y devotos, han acudido al lugar a verificar el hecho.

Durante ciertas horas del día, el espacio de la capilla queda corto para la cantidad de visitantes

El ajetreo en las proximidades del tempo, ubicado en las calles García Moreno y General Enríquez, es constante. Los peregrinos llega de todas las regiones del país: Pichincha, Esmeraldas, Carchi, Bolívar, Loja, Tungurahua, entre otros.
Los creyentes arriban con fe, cargando flores, velas y cientos pedidos que los expresan con largas plegarias a la virgen dolorosa. Algunos incrédulos, se acercan con sus celulares a tomar fotos a la imagen para ver si así logran confirmar el hecho.

Mónica Hidalgo, quiteña de 52 años, viajó desde Quito para presenciar la supuesta revelación. Ella aduce: “la virgencita hace este milagro y se presenta a que le veamos, porque nos estamos alejando demasiado de Dios. Además, estamos en una época tan problemática en el país, por lo que ella nos pide que nos amparemos en ella”.
Por el contrario para Fernando Medina, un joven ibarreño, opina: “Cuando le tomas la foto si se ve como una lágrima en la estampa. Pero a simple vista no se distingue nada diferente. No se si es una ilusión óptica.”

El Padre Juan Jumbo hace énfasis en que se debe tener prudencia y tranquilidad en este tipo de casos, aunque expresa que no se puede prohibir a la gente para que venga y observe. Él cree que se debe esperar el resultado de las investigaciones científicas que comprueben si este acontecimiento es una nueva revelación de la Dolorosa.

La estampa del lado inferior izquierdo es la del supuesto milagro

Testimonio del fenómeno

Después de averiguar entre algunos pobladores de Atuntaqui la ubicación de la vivienda de la familia Salgado Dávila, encontramos una tienda de abarrotes donde nos recibió una mujer atenta, con típica actitud de comerciante. Sentada en un improvisado escritorio hecho con retazos de tablas y encima de ésta los periódicos de los últimos días con la noticia que ella mismo nos iba a contar, Violeta Dávila empezó con su relato: “¡Mamá!, me dice espantada. ¿Qué pasa?, le digo. La Virgencita está llorando. ¿Qué dices? Mi Virgen está llorando”. Esas fueron las primeras palabras de la madre de María Cristina Salgado, testigo inicial del supuesto milagro, para contarnos cómo ocurrió este fenómeno en días pasados.
Con un tono emocionado de voz, Violeta continuó contando la anécdota. Ella acudió enseguida a la habitación de su hija, constató que no había salpicado agua de ningún lado, y corroboró el testimonio de María Cristina. “¡Madre mía!, le digo. Yo ya te recé de mañana. Te pedí por mis hijos y te vuelvo a pedir por ellos”, añadió la señora de manera enérgica.


En ciertos momentos, la mirada de Violeta era desafiante

Lo que primero decidieron hacer las dos mujeres fue buscarle al párroco. Como no encontraron una camioneta enseguida, un vecino fue el tercer testigo del hecho. “Él fue, se acercó, se sacó el gorro, ya le vio… ¡yo quería gente para que testifiquen porque ante una persona o dos, es mentira dicen, cómo va a ser eso!” agregó Violeta mientras fruncía el ceño. El padre párroco estaba dando la comunión cuando lo llamaron por teléfono. Después de la misa, el sacerdote se enteró de lo sucedido. “Llegó en el carrito con el sacristán. Suba, le dije. Y entonces me siguió. Aquí está la Virgencita, vea, le dije. ¡Le vio! Se rindió al suelo a rezar, yo también. Rezamos… Le cogió con las manitos el padre (a la imagen), le llevó al ventanal que es más claro todavía y le vio. Aquí está, dijo. Le vieron muy bien.”
Ese momento, la duda fue qué hacer al respecto, dónde ponerle a la estampa. El párroco decidió llevarla a la Iglesia; Violeta estuvo de acuerdo y argumentó con firmeza: “Bien dice padre, le dije. Porque sino después la gente, personas de mala voluntad han de decir que es mentira, que es un invento, o que talvez sea el negocio. Yo no soy de esas. Yo ya aprendí a vivir.” Con delicadeza se llevaron el afiche con la sagrada figura y según la mujer, la Virgen aún no paraba de llorar porque la lágrima seguía corriendo por su pómulo izquierdo.

La Iglesia se manifiesta a través del párroco


“Lo que encontramos, en el fondo, es solamente un hecho de percepción visual de la gente, que ha logrado ver una especie de lágrima dentro de la imagen de la Virgen.” De esta manera empezó la intervención de Juan Jumbo, párroco de Atuntaqui, al tratar de interpretar este acontecimiento misterioso de la Virgen Dolorosa en esta localidad del norte del país.
Según este sacerdote, la Iglesia Católica siempre busca actuar con prudencia frente a estos casos, para evitar el sensacionalismo de los medios de comunicación. Existe el deseo de que el supuesto milagro sea un motivo de conversión y de refuerzo de la fe del pueblo cristiano. “Lo que Jesucristo y la Virgen María nos van llevando es un anuncio del Reino. Un anuncio de un mundo de justicia, de paz y de amor”, manifestó el párroco.
Para que la Iglesia emita un pronunciamiento oficial frente al hecho es necesario que un pase un tiempo y que se haga una investigación alrededor del fenómeno. “La gente puede visualizar, puede tener sensaciones olfativas, visuales, táctiles… esto entra en el campo de los sentidos, los cuales, inclusive desde la descripción cartesiana, nos engañan. Y lógicamente hay que entrar en la razón para tener una mejor certeza de la misma imaginación… Santa Teresa de Jesús definía a la imaginación como la loca de la casa…”, acotó Jumbo.
El hecho de que Atuntaqui haya sido la ciudad donde ocurrió este acontecimiento aparentemente sobrenatural, genera ciertas interrogantes. Algunos pobladores locales coinciden en que esto puede ser un mensaje de Dios para que la gente de la ciudad recapacite en sus malas obras y se convierta. Sin embargo, para el padre Juan Jumbo, “en Dios no hay espacio ni tiempo.”

La comprobación del milagro es compleja

El proceso que lleva a cabo la Iglesia Católica para comprobar un supuesto milagro fue establecido en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister del Vaticano. Para esto se definieron dos etapas: diocesana y romana. En la primera instancia, el Obispo competente para la localidad abre un proceso indagatorio. En éste se recogen testimonios, pruebas físicas, documentación y todo material que sirva de evidencia del hecho, lo cual será receptado y analizado por un tribunal conformado exclusivamente para el efecto.
En la etapa romana, todo lo recogido en la primera fase pasa a manos de la Congregación para las Causas de los Santos, comisión especializada que dará el veredicto final sobre el fenómeno. Esta comitiva realiza pruebas científicas y teológicas, por lo tanto, estará conformada por especialistas de los diferentes ámbitos. Los primeros deberán explicar las situaciones físicas o químicas que justifiquen el fenómeno. Los teólogos tratarán de establecer relaciones causales entre lo evidente y cuestiones netamente espirituales, interpretando la palabra de Dios.
Después de la manifestación de ambas partes y el posterior análisis del conjunto de testimonios, evidencias y estudios especializados, se emitirá el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos, como el pronunciamiento oficial de la Iglesia Católica al respecto de estos acontecimientos aparentemente sobrenaturales.

Fotoreportaje

¡Oh Madre Dolorosa!


Por tus lágrimas, por la corona de espinas,

por los clavos que llevas en tus manos,



por las espadas del dolor con que nuestros pecados traspasaron tu corazón;
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,



y alcánzanos de tu hijo Santísimo dolor intenso de nuestras culpas,



y vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad.


¡Oh Madre Dolorosa! Protege a la Santa Iglesia,


¡Protege nuestra Patria!


¡Ampara a la juventud!



¡Ampara a la niñez!



Amén

La manifestación de los fieles es diversa


El despacho parroquial de Atuntaqui se encuentra repleto. El gentío desea conversar con el Padre Juan Jumbo y conocer cuál es su opinión del hecho que está ocurriendo.
Todos aguardan en las sillas de la sala de espera de la oficina. Uno de ellos es Edgar Abad, redactor de opinión del diario local, pero demás un ferviente creyente católico. Llama la atención el orgullo con el que lleva en sus manos un abundante paquete de hojas impresas.
Comenta que es devoto de la Virgen de la Dolorosa desde que era pequeño; que se crió en colegios católicos en su natal Loja, que con frecuencia utiliza su columna, en un prestigioso diario imbabureño, para tratar temas religiosos. De una carpeta de cartón azul saca su último escrito que se publica ese día en el diario local. Analiza el celibato en los sacerdotes, a propósito del escándalo del Padre Alberto.
Mañana sin duda, publicará el supuesto llanto de la Dolorosa. Pero además trae una oración que escribió a la madre Dolorosa, en homenaje a la supuesta revelación que ha dado en la localidad imbabureña. Este escrito, asegura, es una primicia.



Mensaje a Nuestra Madre La Dolorosa
La fe, esperanza y amor son tres virtudes espirituales que nos participaste a cada uno de nosotros Madre Celestial.
Recibe la alegría de nuestros corazones y que nunca dejen de latir por ti y para ti.
Que se aleje de nosotros el dolor, la incomprensión y el desamor.
Madre Dolorosa, hoy no estamos aquí para pedirte nada, solo venimos a agradecerte por todo lo que haces por cada uno de nosotros.
¡Madre Dolorosa! Eres el contacto divino y humano, no hay en el mundo poder de pensamiento tan inspirador, sedante, útil y constructivo como el que transmites a tus hijos.
Eres la madre que amamos, la que camina siempre a nuestro lado y nos hace sentir el amor, el calor y tu compañía.
Somos tus verdaderos hijos contentos y felices de haber sido formados con tu amor y sabiduría.

EDGAR ABAD ZÚÑIGA

El negocio informal aprovecha la llegada de fieles


Helados, velas, rosarios, estampas y toda clase de objetos religiosos, se venden en las afueras de la Iglesia Central de Atuntaqui.
Como es costumbre en el país, no faltan aquellos comerciantes que siempre están dispuestos a aprovechar cualquier acontecimiento para ganar un dinero extra. En esta ocasión, se valen de la gran acogida de feligreses que han arribado al templo del cantón imbabureño, para observar el cuadro la Dolorosa que habría derramado lágrimas el martes pasado.
María Arteaga, ha incrementado 4 veces más sus ventas en la última semana. Esta mujer vendía un aproximado de 10 velas diarias, actualmente necesita abastecerse de más de 4 o 5 paquetes de espermas para satisfacer la demanda diaria de los creyentes. Aduce que las ganancias han sido más de lo que pudo obtener en el último feriado de Semana Santa.

Además, tras las intensas oraciones y peticiones a la madre de Dios, hombres, mujeres y niños, refrescan sus gargantas con un bolo en las afueras del santuario. Desde el martes pasado, el carrito en forma de animalito se encuentra estacionado en la parte lateral del templo. Pero pese a la felicidad de los negociantes, este hecho molestó al Párroco de Atuntaqui, Padre Juan Jumbo, quien pidió a la Policía que los desaloje, pues "no cree que sea justo que la gente negocie con la fe".

Opinión de un creyente

Definitivamente este un acontecimiento muy importante dentro del mundo religioso. Debemos verlo con mucha fe, pues es esta misma la que hace que este tipo de acontecimientos sucedan. Las oraciones y la devoción a la madre de Dios hace que ella se revele ante nosotros de una manera tan terrenal para que sigamos amparándonos en ella. Además nos dice que ella, como siempre, está velando nuestra patria, nuestra juventud y nuestra niñez, y que tiempos de paz se aproximan.
Este hecho no necesita comprobación para los creyentes, nosotros no dudamos, simplemente nos alegramos y nos arrodillamso frente a nuestra madre a venerarla.
Michelle Bolaños

El criterio de un incrédulo

La idea de un acontecimiento tan importante dentro de un marco religioso lleva muchos factores que lo pueden desmentir o realmente hacerlo real. Si lo ves desde un punto de vista de la fe, seguramente es real porque la gente muy creyente puede ver desesperadamente este evento como un tipo de anuncio o alerta, sobre algo que está por venir.
Yo no creo que una imagen o una escultura puedan llegar a tener un tipo de reacción humana porque, para mí, el mundo espiritual tiene un desapego de situaciones físicas. Para la gente muy devota esto puede ser real, sin embargo pudo ser agua de una gotera o algo por el estilo. Y si ellos lo ven como un milagro: eso será para siempre. Si se quiere comprobar al acontecimiento como hecho sobrenatural, se debería comprobar más allá de la fe de la gente para dar una respuesta seria.

Roberto Reinoso

24/5/09

¿Qué opina un cristiano evangélico?

La Biblia dice que no se adorará ninguna imagen ni nada parecido. Lo que supuestamente derramó lágrimas en Atuntaqui es una imagen. No niego categóricamente que no haya llorado, pero es importante recordar que así como existe el bien, también existe el mal. Satanás está dispuesto a todo; quiere perturbar a la gente que cree en Jesucristo, quien es el único que hace verdaderos milagros.

De esta manera, el demonio mantiene ocupada a la gente en estos acontecimientos, casi apegados a la novelería, y así aleja a los fieles de la verdad. Los mismos sacerdotes intentan ser prudentes ante el hecho pero tampoco adoptan una actitud concreta. Ellos se encuentran en el dilema de no traicionar a las leyes de la Iglesia Católica pero tampoco quieren fallar a sus feligreses porque podrían perderlos.

Eli Zambrano